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19/enero/2008.- Ante los inminentes efectos del calentamiento global, los altos costos energéticos y otros eventos que mantienen en alerta la salud de la tierra, la Primera Encuesta de Percepción Ambiental elaborada por la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello, revela una evolución en esta materia: un 52% de los santiaguinos se considera más responsable en comparación al año 2002, y un 68,9% declara haber adoptado algunas medidas para ayudar a revertir el impacto que generan sus hábitos en el planeta.
El estudio, que se realizó en noviembre de 2007 en las comunas de Estación Central, Santiago y Las Condes, contó con un universo de 500 personas mayores de 18 años, y marca el primer trabajo de este tipo realizado a la fecha en la Región Metropolitana. “Es importante conocer el comportamiento de la opinión pública, hacer hincapié en profundizar las políticas de fomento e impulsar nuevas ideas en un tema que cada vez está más sensible”, destaca Carlos Rungruangsakorn, académico responsable de la investigación.
Si bien la encuesta indica que la sociedad tiene un nivel medio de conciencia ambiental, los niños y los adultos mayores obtuvieron nota 6,2; siendo los mejor evaluados. Esto podría explicarse, porque estos grupos tienen hábitos y costumbres más austeras, que implican un mayor cuidado, por ejemplo, con el uso de las aguas domiciliarias, y son más responsables cívicamente. Mientras, los establecimientos educacionales, programas y campañas de televisión, generan una mayor educación ambiental en los niños.
Por el contrario, los entrevistados consideran que las acciones por parte del sector público (Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial), en pro del medio ambiente tienden a la mediocridad, calificando su rol con nota 3.9. Al contrario, la labor de las agrupaciones ambientales es lo que genera mayor simpatía en la comunicad, llegando a un promedio de 5.8.
Entre las acciones mencionadas para ayudar a cuidar el medioambiente destacan el reciclaje, no botar basura en las calles, el ahorro de energía en los hogares, y regar antes de barrer, a lo que se suma el impulso a la eficiencia energética. La contaminación atmosférica es otro aspecto crítico presente en el inconciente colectivo, ante la mala calidad del aire y las constantes medidas preventivas por parte de la autoridad en períodos críticos. A su vez, un 55% rechaza la posible instalación de una central hidroeléctrica en la Región de Aysén.
“También emergen otros tópicos interesantes como los recursos de aguas, vertederos ilegales y ruidos molestos, que indican las prioridades que deberían tomarse a nivel regional y local.
Aunque se percibe una mejor actitud ambiental de los ciudadanos, las que se reflejan con acciones que ayudan a preservar los recursos y disponer adecuadamente de los residuos, aún se deben hacer avances sustanciales en materia de educación ambiental para lograr mejores índices de responsabilidad cívica ambiental en este ámbito”, concluyó Rungruangsakorn.
Fuente: La Nación
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